3.7.14

Sal con una chica que lee...

Hace un par de días me encontraba aburrida en clase, algo de repente me llama la atención, veo que una de mis compañeras le pasa a otra una hoja de papel, las mismas luego de un rato comparten una mirada cómplice, y se la dan a otra de mis compañeras. Así paso sucesivamente con algunas pocas chicas de mi clase, hasta que esta hoja llego a mi... y ¿con qué me encontré?, pues con este escrito de Rosemary Urquico que a continuación compartiré con ustedes:



Sal con una chica que lea. Sal con una chica que se gaste el dinero en libros en vez de en ropa. Que tenga problemas de espacio en el armario porque tiene demasiados libros. Sal con una chica que tenga una lista de libros que quiere leer y carné de la biblioteca desde los doce años.


Encuentra una chica que lea. Sabrás que lo hace porque siempre llevará un libro a medias de leer en el bolso. Será la que mire con amor las estanterías de la librería, la que llora silenciosamente cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves la chica rara que huele las páginas de los libros viejos en una librería de segunda mano? Esa es la lectora. Nunca se pueden resistir a oler las páginas, especialmente si están amarillentas.


Es la chica que lee mientras está esperando en la cafetería del final de la calle. Si echas un vistazo a su taza, verás que la crema del café está flotando en la superficie porque ya está absorta. Perdida en un mundo que el autor ha creado. Siéntate. Probablemente te mire fugazmente, como la mayoría de las chicas que leen no le gusta ser interrumpida. Pregúntale si le gusta el libro.


Invítala a otra taza de café.


Hazle saber que lo que piensas de Murakami. Comprueba si ha pasado del primer capítulo de La Comunidad del Anillo. Entiende que si te dice que entendió el Ulysses de James Joyce sólo te lo dice para sonar inteligente. Pregúntale si le gusta Alice o si le gustaría ser Alice.

Es sencillo salir con una chica que lea. Regálale libros por su cumpleaños, por Navidad y por los aniversarios. Dale el regalo de las palabras, en poesía, en canciones. Regálale a Neruda, Pound, Sexton, Cummings. Hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Entiende que ella conoce la diferencia entre los libros y la realidad, pero por dios que va a intentar hacer su vida un poco como su libro favorito. Nunca será tu culpa si lo hace.


De alguna manera tiene que intentarlo.

Miéntele. Si entiende la sintaxis, entenderá que necesitas mentir. Tras las palabras hay otras cosas: motivaciones, valores, matices, diálogos. No va a ser el fin del mundo.

Fállale. Porque una chica que lee libros sabe que el fracaso siempre lleva hasta el clímax. Porque ellas entienden que todas esas cosas tendrán un final. Y que siempre puedes escribir una secuela. Y que puedes empezar otra vez, y otra y seguir siendo el héroe. Que la vida está destinada a tener un villano o dos.


¿Por qué estar asustado de todo lo que no eres? Las chicas que leen entienden que esa gente, como los personajes, evolucionan. Excepto en la saga Crepúsculo.

Si encuentras una chica que lea, mantenla cerca. Cuando la encuentres a las 2 de la mañana sosteniendo un libro contra su pecho y llorando, hazle una taza de té y abrázala. Puedes perderla por unas cuantas horas, pero siempre volverá a ti. Hablará como si los personajes del libro fuesen reales, porque durante un rato, siempre lo son.

Te declararás en un globo aerostático. O durante un concierto de rock. O casualmente la próxima vez que esté enferma. Por Skype.

Sonreirás con tantas ganas que te preguntarás por qué tu corazón no ha explotado y la sangre no está corriendo ya por tu pecho . Escribirás la historia de vuestra vidas, tendréis hijos con nombres extraños y gustos aún más extraños. Les presentará a vuestros niños al Gato Garabato y a Aslan, quizá el mismo día. Pasaréis los inviernos de vuestra vejez juntos y ella recitará a Keats en voz baja mientras te sacudes la nieve de las botas.


Sal con una chica que lea porque te lo mereces. Te mereces una chica que pueda darte la vida más colorida imaginable. Si sólo puedes darle monotonía y horas aburridas y compromisos a medias, entonces estás mejor solo. Si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, sal con una chica que lea.

O mejor aún, sal con una chica que escriba.



Cuando lo termine de leer, me sentí identificada, y ¿qué hice?, le lancé una mirada a mi compañera la cual me había pasado la hoja y compartimos esa sonrisa cómplice, y comprendí porque esas compañeras que lo habían leído, habían hecho lo mismo, porque también se habían sentido identificadas, y también les había gustado tanto como a mi.

 Es por eso que decidí compartirlo en mi blog, para que las chicas que lo lean se sientan identificadas, y para que los hombres comprendan que lo mejor que pueden hacer es salir con una chica que lee.

2 comentarios:

  1. ¡Hola, Nazarena! A mí me encantan los libros, y creo que sería muy buena experiencia "salir" o al menos entablar amistad con una chica que le gusten los libros, porque hay pocas así. ¡Un saludo!

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    1. Íñigo, ¡gracias por pasar!. Sin duda si te gusta leer, lo mejor que puedes hacer es salir con chicas que lean, o tener amigos lectores, de esa forma pueden hablar de sus lecturas, prestarse libros e ir recomendándose otras.
      Yo por suerte cuento con amigas que leen, pero encontrar chicos que leen se hace una tarea más difícil.
      Espero que puedas encontrar una chica lectora. ¡Un beso!

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